18 de septiembre de 2013

Los cambios en el modelo familiar hacen que cada vez sea más necesaria la figura del abogado de familia

La sociedad actual es cada vez más rica en cuanto a relaciones sociales, lo que a su vez, la hace cada vez más compleja. En este sentido, hemos pasado de la familia nuclear, compuesta por padres e hijos, a una amplia gama de situaciones. A ello se une el incremento del número de divorcios en nuestro país, lo que hace aún más complejas estas relaciones. En este sentido, cada vez es mayor la necesidad de recurrir a especialistas, abogados de familia que nos asesoren jurídicamente en todos los temas relaciona

La sociedad actual es cada vez más rica en cuanto a relaciones sociales, lo que a su vez, la hace cada vez más compleja. En este sentido, hemos pasado de la familia nuclear, compuesta por padres e hijos, a una amplia gama de situaciones. A ello se une el incremento del número de divorcios en nuestro país, lo que hace aún más complejas estas relaciones. En este sentido, cada vez es mayor la necesidad de recurrir a especialistas, abogados de familia  que nos asesoren jurídicamente en todos los temas relacionados con el núcleo familiar y actúe en defensa de nuestros derechos e intereses cuando nos encontramos en una situación de conflicto.
Así pues, el derecho de familia tiene que dar respuesta legal a este entramado de situaciones. En este sentido, un abogado de familiar será el encargado de aplicar los conceptos jurídicos, las normas y principios del Derecho de familia a un problema en particular en el ámbito del procedimiento de la familia. Asimismo, se encargará de debatir jurídicamente en un procedimiento de litigación oral o realizar los trámites requeridos en el ámbito de los tribunales de familia.
El abogado de familia posee conocimientos y facultades que le permiten aplicar los principios básicos de la familia ante las leyes de justicia de nuestro país. Los temas por los que pueden ser consultados son muy variados: herencia y sucesiones dentro del contexto familiar, testamentos, tutelas y adopciones de menores de edad, pensiones o violencia familiar, entre otros.
No obstante, quizás algunos de los servicios más contratados son divorcios y separaciones, con todo lo que ello conlleva: custodia de hijos, liquidaciones de ganancias y patrimonio conyugal, separación de bienes o infidelidades y adulterio. La mayor demanda de estos servicios se justifica en base a los últimos datos registrados en nuestro país. Durante 2012 se tramitaron 120.000 divorcios, lo que supuso un incremento ligeramente superior a un 2% con respecto al año anterior. Según el Consejo General de Poder Judicial, 70.571 fueron divorcios consensuados y 49.485 divorcios contenciosos. Asimismo, se presentaron 4.738 separaciones de mutuo acuerdo y 2.404 separaciones no consensuadas.

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