26 de junio de 2013

Las crecidas de los ríos pirenaicos anuncian el mejor verano…

Os mostramos imágenes recientes de una de las crecidas cíclicas de un río que atraviesa los Pirineos, cuya fuerza, a la vez que se desborda y rompe, transforma y da vida a uno de los paisajes más bellos del mundo.

A través de la televisión, por los vídeos en YouTube, por las informaciones en prensa… habéis conocido el inmenso poder destructor en manos de la naturaleza, cuando coinciden grandes espesores de nieve en las montañas, al comienzo de la primavera, con periodos de lluvias intensas y persistentes.
Han circulado imágenes de los destrozos producidos por avalanchas de agua descontroladas en el valle de Arán, alimentadas por un deshielo precipitado que arrastró a su paso piedras, lodo y árboles; acumuló en el cauce del río Garona las crecidas de los grandes valles de Ruda o Valarties, así como los de docenas de barrancos y valles menores, creando un aluvión que pudo con puentes, carreteras, casas y cuanto el hombre ha levantado en sus proximidades.
Pero muy cerca de donde nace este río, en la Pla de Beret, nace otro que ha acrecentado su fama en los últimos años por los descensos turísticos de aguas bravas -el rafting- que son posibles por el volumen de caudal durante toda la primavera y el verano, encauzado sobre un desnivel que se degrada lentamente; es el Noguera Pallaresa.
Ambos recogen en sus primeros metros los importantes drenajes de las Montanhes de Beret; y mientras el primero se acrecienta con las aportaciones de los glaciares del Aneto, recorre el sur de Francia para desembocar en el Atlántico tras acariciar Burdeos, el segundo desciende describiendo una enorme elipse para cruzar los bosques de Bonabé, sin duda una de las más importantes selvas naturales de coníferas de Europa.
Os mostramos algunas de las imágenes anteriores a la crecida de esta primavera:

Pues bien, estos primeros kilómetros de curso del río Noguera, cuyas laderas boscosas ocupan principalmente su margen derecho o cara norte/ nordeste, y por el izquierdo el alzado de una crestería fronteriza con Francia, es llamado valle de Isil.
Cruza el río por cuatro pequeñas poblaciones muy pintorescas: Alós, Isil, Borén e Isavarre, hasta llegar a lo que fue una “olla” o cubeta geológica que, desde la época en la que retrocedieron los glaciares a los valles altos -hará unos treinta mil años-, fue rellenándose de depósitos de tierra y piedra por efecto de crecidas semejantes a la actual. En este lugar, sobre una plataforma de aluviones, se levanta la población de Esterri d’Áneu, que creció al pie de un caserío levantado sobre una peña, del que se sabe de su existencia allá por el siglo IX, y del que queda las ruinas de un eremitorio románico.

El pasado martes día 18, tras muchas horas de lluvia copiosa, después de recorrer el río Noguera cuarenta kilómetros escasos por el valle de Isil con un caudal muy superior al habitual, confluye a menos de quinientos metros de Esterri d’Áneu con el río Bonaigua -que desciende del famoso puerto- bien crecido por el rápido deshielo de los valles Cabanes y Gerber; las aguas pardas y encrespadas, con una fuerza inusitada, por unos centímetros no rebasaron los muros de contención del pueblo -quizá faltaron dos horas más de precipitaciones-; más abajo el agua se desbordó por los prados de la Pla de Esterri… salvado el casco urbano.
Estas son las fotos durante la crecida que realizó una estupenda reportera llamada Laura Grimau, en mitad del pánico -en 1937 el río se llevó varias casas, y en 1962 y 1.984 el agua arrasó comercios y viviendas, gravitando el recuerdo en la memoria de los más mayores-; se aproximó al temido río que bajaba veloz más de dos metros por encima del nivel acostumbrado…

Cuatro días más tarde
…cuando se escribe esto, el sol ilumina el pueblo y se recupera la plácida tranquilidad de sus gentes. El suelo de las montañas que rodean los Valles de Áneu, está empapado de agua y hielo; el manto vegetal crecerá con fuerza, los ríos y las fuentes mantendrán grandes reservas para el disfrute de los excursionistas que crucen sus bosques, sus sendas, sus circos glaciares… tras meses de invernada bajo la nieve.
Será un verano especial para cuantos os decidáis este año por unas vacaciones de montaña. Desde nuestro centro Pirineos Cien Lagos, en el mismo Esterri d’Áneu, nuestros guías comienzan a reconocer las rutas tras este estornudo de la Naturaleza; en http://www.genteviajera.com/verano.php?cat=PL encontrareis los distintos programas que proponemos según queráis sudar la camiseta: desde un básico a un multiaventura. A comienzos de Julio todo estará preparado

Pero vamos a terminar contándoos uno de los programas más singulares que podrás encontrar. Combinar durante una semana las rutas ecoturísticas y algunos deportes de montaña con noches de baile en las pequeñas plazas de los pueblos de Áneu. Si alguna vez fuisteis a algún curso de bailes de latinos o de salón, si habéis tenido curiosidad por aprenderlos, o lleváis tiempo yendo de vez en cuando a bailar a alguna sala… decídete por esta rareza turística. Será toda una experiencia para contar; durante el día, la música de los ríos, y durante la noche, el sonido de nuestros equipos.

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